El otro día
leí en El Nuevo Día que una sicóloga se “atrevió” a decir que la mayoría de la
culpa del comportamiento de los estudiantes en escuela pública tenía que ver
con la crianza en los hogares. Mi reacción inicial fue un “pero...¿como se
atreve?”. Pero luego me puse a indagar.
Llamé a mi
prima que es maestra en una escuela pública en San Juan y le pregunte si había
leído el articulo y me dijo “que no”. Le dí un tiempo y me volvió a llamar.
Me dijo: “te
voy a dar un ejemplo: el otro día tuve que regañar a un muchacho porque estaba
amenazando con un cuchillo a otro. Llamamos a la madre por varios días y nunca
respondió a los mensajes. Un día, finalmente, me encuentro con la madre en el
colegio y le expliqué lo que estaba pasando. ¿Sabes lo que me dijo ella? Que no
tenía tiempo pa’ bregar con eso porque tenía otros tres muchachos que atender.
Se viró con el tatuaje de atrás por fuera y ahí quedo todo.
“Coño”…
pensé.
“¿Cuánto
tiempo tú pasas bregando con esos temas?” Le pregunté.
“Depende…”
me dijo. “Si es un día que no me importa nada pues 0%”. “Ahora bien, si es un
día que no voy a dejarle pasar una a nadie; pues mas de un 50% de mi tiempo lo
dedicaría a eso”.
“O sea que
mas de un 30% del salario de los maestros puede estarse invirtiendo en la
crianza de esa trulla de bandoleros”, le dije.
“Déjame
decirte algo” me dijo, “en el area metro es imposible dar clases” tan es así
que cuando tu y yo nos criábamos, las clases graduandas de 4to año de escuela
pública eran de 150 y 200 estudiantes. Ahora, una clase graduanda es de mucho
menos de 50 estudiantes y es porque muchos se dropean y no llegan a
la high”. “Los padres ya no están criando. Hay muchas madres
solteras que tienen varios hijos y lo que hacen es pensar en las uñas que se
van a poner y en el tatuaje que van a enseñar y no están criando”.
Cuando le
pregunté que porque no expulsaban a los estudiantes de bajo comportamiento me
dijo que era ilegal pues el estado se tenía que hacer cargo de esos
estudiantes.
Como es
posible que nosotros que pagamos las contribuciones en este país estemos
pagando por un sistema de educación que no sirve; pues no educa y no enseña a
los que quieren estudiar. Mientras que para lo que en realidad sirve es
para darle cuido a los mequetrefes de las cafres con uñas largas que no se
ocupan de sus hijos.
La semana pasada estuve en un restaurante del área de San Patricio en la gran Guaynabo City. No es que sea come mierda pero la verdad es que se come muy bien allí.
Había mucho tráfico en San Patricio y decidí parar y esperar a que bajara el tapón.
La comida estuvo espectacular pero como siempre ocurre en la mayoría de los sitios en Puerto Rico, el servicio estuvo regular. Esta vez había mucha gente y el muchacho que me atendió hacía lo propio con varias mesas. Como no se podía dividir en tres, las cosas me las iba trayendo por cuenta gotas.
Cuando finalmente terminé la cena, pedí la cuenta y para mi sorpresa me habían empujado el Tip con todo y el IVU (o sea que le calcularon el tip al Impuesto también).
Esta vez decidí pagar en efectivo para no caer de pinsuaco y dejé lo justo según mis estándares; nada.
Hace tiempo decidí darle una lección a las personas que trabajan como meseros pues ya me cansé de recibir servicio de segunda clase. Desde hace algún tiempo he hecho lo siguiente; si el servicio es bueno o excelente doy el 15%. Si el servicio es regular o malo les digo como me decía mi abuelo:
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